Galería López Quiroga

José Luis Romo

De madre y abuela otomíes, su infancia la pasó entre tapetes de palma y sonajas, hablando su lengua materna el ñahñú (Otomí). Con pies descalzos dando sus primeros pasos entre cardos y guijarros en su amado Valle del Mezquital, tierras semidesérticas del centro de la República Mexicana. Su padre un mestizo a quien no llego a conocerlo realmente.
En su ascendencia materna no pudieron “comprar” el título para portar un apellido español, por lo que su segundo apellido es un nombre, como muchos otros pobladores originales en su tierra. Tuvo su primer amor y su primera desilusión con la hija del patrón de su madre, quien lo dejó por un reparador de juegos mecánicos; entonces decidió que tendría que ser alguien en la vida.

Aprendió el español a los 16 años y pudo con sacrificios concluir la secundaria en Ixmiquilpan, Hidalgo.

El amor le sonrió, mientras fue mozo de casa, pues le dió la oportunidad de enamorar a una hermosa joven, similar en condición a la de él, que también trabajaba en el servicio de la misma casa, con ella se casó tiempo más tarde y tuvieron 4 hijos. Para continuar sus estudios sabedor que solo estudiando y trabajando podría ayudar a su familia, se fue a la ciudad de México donde estudio la escuela vocacional y tras haber avanzado año y medio de Ingeniería Eléctrica en el IPN, tuvo una oportunidad que le cambió la vida: Entró a trabajar en un taller de marcos en donde enmarco las obras de los grandes pintores mexicanos, en este lugar, conoció al verdadero gran amor de su vida, la Pintura.

Los cuadros que enmarcaba eran de los más famosos artistas, quienes inspiraron un gran cambio que a la postre encumbró su vida. A pesar de la presión familiar, decidió entrar a la Escuela de Pintura, Grabado y Escultura “La Esmeralda” En los 80s formó parte de los prestigiados grupos de pintores, que han dejado huella en el Arte Mexicano, y algunos más en el Arte del mundo. José Luis Romo Martín, es un pintor con suerte, no cabe duda, fue asistente de pintores afamados como Gunther Gerzso por dos décadas y medio en donde aprendió técnicas, historia del arte y un estilo propio siguiendo sus consejos y muy pronto, la Galería de Arte Mexicano lo albergo vendiéndole muy bien.

Tuvo un terrible accidente en 1982 que pudo costarle la amputación de sus extremidades, fueron dos años con más de 4 cirugías y mucho dolor, gracias al apoyo moral y económico de su maestro y la galería(GAM). Siguió trabajando, pintando sus cirugías y recuperándose. Se mudó a vivir a Ixmiquilpan ahí fundo la Casa de la Cultura y posteriormente se instaló en Querétaro y pudo dar a su familia oportunidades que el jamás soñó, sin embargo con la fama llegaron también musas y mujeres que buscaban no solo al artista si no también al hombre, a la postre formó una segunda familia con una mujer con quien tuvo dos hijos, lo que trajo por consecuencia el divorcio de su primer esposa, y la separación de su segunda mujer, y tuvo a su hijo Ascari previo con una mujer con quien no pudo convivir.

Con hijos en las escuelas y universidades más prestigiadas del país, y largos procesos jurídicos para legalizar su separación, nuevamente vació sus arcas de ahorros.
Asfixiado emocionalmente sin la proximidad de sus hijos, dejó por algunos años la pintura, la búsqueda de un nuevo amanecer lo llevó a trabajar como servidor publico en entidades de gobierno, sin embargo su obra continuaba en el mercado y le llamaron nuevamente para exponer su obra en Estados Unidos, por lo que decidió regresar a lo que siempre ha amado, a sus orígenes, las bellas artes. Tuvo estancias artísticas en países como Estados Unidos, Canadá y España.

En su madurez tuvo la tercer mujer de su vida de nombre Patricia que inyectó nuevamente su espíritu por varios años, a quien supo dar por primera vez fidelidad, pero quien se fué tal como llegó, por iniciativa propia, vivieron por varios años en Nayarit y Jalisco.
Actualmente vive nuevamente en Querétaro. Sus hijos todos son personas de bien, y eso lo llena de orgullo, los mayores ya han destacado en sus ámbitos profesionales y los menores continúan su educación. Es un hombre que agradece a Dios por la salud de la que goza avanzado en su 5ª década.

Toda su vida a hecho base con su madre en Hidalgo, enamorado de su trabajo, tiene esperanza en poder compaginar el amor a su trabajo con la comprensión y empuje de una nueva mujer que sepa llenar de energía tanto al hombre como al artista, sabedor que es un Pintor con suerte, seguramente la encuentre.

Fuente: romomartin.mx