Galería López Quiroga

Apolo Urbano

Sobre la serie “Apolo Urbano” de Armando Cristeto por Carlos Monsiváis

FIDIAS, PRAXITELES, ARNOLD SCHWARZENEGGER

Narciso se asoma a la cámara, contrae y expande los músculos, exhibe su cuerpo, deja que la cámara se complazca en observar su perfección y denuedo. El escultor de sí mismo cree naturalmente en la forma artística del cuerpo, en el cuerpo como la materia prima de la cual extraer homenajes al vigor, a la excelsitud carnal, al diario deleite de comprobar la firmeza, la solidez, los homenajes de la estética interior y exterior a la disciplina.
Armando Cristeto cree en la fotografía como atmósfera descriptiva y esencializadora. Una fotografía puede o no significar, informar panorámicamente, revelar un fenómeno. En una serie fotográfica, las anotaciones se vuelven puntos de vista sistemáticos. Frente a la versión nacional de ese fenómeno mundial. El fisiculturismo, el muscle power, la proposición de Cristeto es sencilla: en el desvencijamiento de gimnasios e instalaciones ruinosas, persiste el culto al Héroe Posible, el ideal a cuyo acceso nos lleva la insistencia, el desvelo, la obsesión. El mecánico, el obrero, el empleado, sueñan con el heroismo y lo buscan con fervor. Para ellos, el Héroe Posible es aquel que –manes de Charles Atlas- toma un cuerpo de alfeñique, el suyo propio, y extrae de él una obra de arte, el objeto suntuoso e inesperado de músculos sin grasa, de pectorales extraordinarios, de formaciones ideales concretadas de pronto en la realidad.
Adonis brota del amargo gimnasio. El artista se enfrenta a los aparatos, juzga a los abdominales con rigor científico, desprecia a las vanidades fáciles, se exige más, se niega a contaminarse de la tristeza o de la melancolía que lo rodean, se concibe como hierro corporal, el pumping iron de las leyendas de la cuadra y del barrio, se embelesa despreocupadamente. No es a él a quien retratan, no al individuo en el gimnasio sórdido o en el cuarto desvencijado, sino a la futura o a la presente obra de arte, el cuerpo como una flecha, tenso, listo para el despliegue en el aire, exacto. Fidias, Praxiteles o Conan levantan el trofeo que es un mínimo reconocimiento de la sociedad al escultor.
Narciso se asoma a la cámara y Armando Cristeto le entrega su reflejo.

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