Galería López Quiroga

Ilse Gradwohl. Fluctuaciones

Del al , 2014

Los desprendimientos del silencio

Al contemplar los cuadros de Ilse Gradwohl, el espectador percibe una quietud que deja entrever, en una textura, una línea, o un trazo apenas esbozado, una tensión áspera. Es que en la tela ha tenido lugar la lucha de la forma.

Lo que se muestra a primera vista es sólo la superficie debajo de la cual se intuye una sucesión de abismos y epifanías: sombras y huellas de una intrincada y laboriosa fragua. En apariencia los cuadros nos narran un vacío; sin embargo, al dejarnos poseer por su rotunda y delicada presencia, sutilmente nos impresionamos al ver que cada cuadro rebosa intensidad, al convertirse en el ritual de la revelación de los movimientos interiores de Ilse Gradwohl.

La mayoría de sus cuadros tienen un formato que le permite a la artista jugar con el espacio. Sin embargo, su tamaño es engañoso; en la su- perficie de cada uno moran la inmensidad y al mismo tiempo los alientos detenidos en la tela. Lo más grande y lo más fugaz: hundimientos, des- trucción; rumores que contienen emociones abisales, respiraciones: cielos bajo el agua, como ha nombrado Ilse con fortuna a uno de sus trípticos.

En la búsqueda de la quietud, la forma crece, se destruye y se transfor- ma en la fuerza del silencio. Detrás de cada desprendimiento, represen- tación de la muerte, brilla la esperanza. En los cuadros de Ilse Gradwohl coexisten las caídas y la fortaleza, el resplandor y la oscuridad.

Sobre su obra, Juan García Ponce escribió: “Hay un estado de silencio y una necesidad de romperlo”.

La belleza de los cuadros que conforman esta exposición es innegable: son los desprendimientos del silencio de la artista: Ilse Gradwohl.
José Antonio Lugo